Hace unos días, andaba buscando ejemplos de relaciones epistolares, en concreto esas relaciones entre personas de la academia que habían compartido sus avances, amistad y logros a finales del siglo XIX. Y me tropecé con algo insólito y que desconocía totalmente (la noticia es viejuna, yo me entero ahora) “El misterio de las 12.000 cartas perdidas de Ramón y Cajal“.

¡Doce mil! ni más ni menos, de uno de los escasos premio Nobel españoles. Los detalles del misterio no son menos sorprendentes, Javier Sampedro los relata en el citado artículo sobre el epistolario de Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) recopilado por Juan Antonio Fernández.

Desde 1956, no se ha sumado un solo galardón a la producción científica española. Y si nos ponemos puntillosas, y consideramos que Severo Ochoa se había nacionalizado estadounidense tres años antes… pero lo de Ochoa tiene una historia detrás… en fin, en cualquier caso, hace más de 60 años que no vemos un galardón en física, química, (fisiología o) medicina o en el premio en memoria de Alfred Nobel en economía, ¡en sesenta años, tú!

… Ya es un logro no lograrlo.

Me sorprende que tal situación la tengamos tan asumida. Para mí lo normal sería empezar la carrera académica, aspirando a realizar una aportación merecedora de un premio Nobel, aunque sea en secreto. Por lo menos, deberíamos darnos permiso para considerarlo una posibilidad, ver en nuestros equipos de trabajo el potencial. A diferencia de lo que pueda parecer en una primera lectura de este post, lo que me escuece no es el hecho patriótico. A mi entender, la ciencia opera con un interés apátrido. Lo que me fascina es el hecho en sí: que por trabajar desde un país concreto, sea cual sea, se de por sentado que optar al Nobel no es una opción. Casi que nos da la risa, sólo de pensarlo.

Muy poca producción
se arriesga a perseguir avances
teóricos relevantes, proyectos,
mejoras, patentes, aplicaciones…”

En España este sentimiento se percibe en los pasillos de las instituciones. Es como si el mundo científico-académico se hubiera resignado a que la gran parte de su producción científica esté condenada a vagar en el limbo de las publicaciones. Por otr parte, tan necesarias para subir escalones en la carrera académica o para simplemente sobrevivir en ella. Tal como funcionan ahora las cosas, la realidad es que las oportunidades en investigación y/o docencia con investigación asociada son escasas. El simple hecho de mantenerse como profesional activo y remunerado en el sector llega a considerarse una proeza (otro hecho tan rematadamente triste y sintomático). El resultado: muy poca producción se arriesga a perseguir avances teóricos relevantes, proyectos, mejoras, patentes, aplicaciones, en general. Por que el resultado es incierto y el riesgo es, simplemente, perder el empleo.

Volviendo al epistorlario y superada la sorpresa inicial de la desaparición de 12.000 cartas, leo algunas revisiones y comentarios sobre él y vuelvo a sorprenderme. La prolija labor epistolar de Ramón y Cajal tiene una constante: la lucha por visibilizar las aportaciones de la ciencia des de España así como perseverar en la autocrítica a la sociedad española por su falta de “sensibilidad” hacia la ciencia y sus aportaciones.

Expo Zaragoza

No diré que seguimos igual, pero…

No creo que la sociedad de nuestro tiempo siga “desdeñando” los avances científicos, pero creo que, hasta cierto punto, se sigue viviendo de espaldas a ellos. Por lo menos no hay una buena fluidez entre avance científico y su divulgación y, mucho menos, su aplicación. Muy poca producción (en términos comparativos) se ve reflejada en avances teóricos relevantes, proyectos, mejoras, patentes, aplicaciones, en general.

Creo que, hasta cierto punto,
se sigue viviendo de espaldas a …

las oportunidades que los
avances científicos pueden aportar.

Por su parte, en el tejido empresarial, y también en líneas generales, son contadas las ocasiones en las que las presonas que gestionan empresas se pregunten a cerca de las oportunidades que los avances científicos puedan aportar. Las apuestas por proyectos de innovación son escasas y hay mucho camino por andar en lo que a la colaboración investigación-empresa se refiere.

En conclusión, yo diría que aunque hemos ido mejorando desde 1954, los éxitos son la excepción y no la regla. El sector científico adolece de problemas endémicos, los sistemas de incentivos tienen efectos perversos. Expulsan la curiosidad y la iniciativa casi sistemáticamente a otros países. Da la sensación que hemos asumido nuestra posición en el vagón de cola y que ni siquiera nos cabe en la cabeza que desde España se puede “competir”, en condición de igualdad, por tener voz en el “mainstream” de las aportaciones científicas.

¿Solución? pues no tengo una idea clara. Si bien es un inicio romper mi propio silencio. Así que, desde este sencillo blog, aporto una pequeña reflexión. Gracias a quien tenga la paciencia de leerla.


Para las mentes curiosas La lista de la wikipedia con todos sus enlaces de los laureados españoles (Ochoa lo ponen con un asterisquito, entiendo que por que fue compartido).

  1. José EchegarayNobel de Literatura (1904)
  2. Santiago Ramón y CajalNobel de Medicina (1906)
  3. Jacinto BenaventeNobel de Literatura (1922)
  4. Juan Ramón JiménezNobel de Literatura (1956)
  5. Severo OchoaNobel de Medicina* (1959)
  6. Vicente AleixandreNobel de Literatura (1977)
  7. Camilo José CelaNobel de Literatura (1989)
  8. Mario Vargas LlosaNobel de Literatura (2010), nacido en Perú

Existe una miniserie titulada Severo Ochoa. La conquista de un Nobel del año 2001 dirigida por Sergio Cabrera donde se relata la historia.


Belén García-Cárceles
Groot Begijnhof – Lovaina

6 thoughts on “Ya es un logro no lograrlo

    1. Me pareció muy interesante el blog que mantienen, he leído no sólo el artículo que apuntas si no alguna otra aportación y lo he disfrutado, gracias.

      He visto el primer capítulo de la serie. Recomiendo verla con un buen estado de ánimo, ya que se habla de ese estado de desilusión, apatía y desmotivación en el que todos nos hemos visto en algún momento. No conozco la profundidad del nihilismo, pero des de mi conocimiento vulgar me parece que la serie está muy bien titulada 😀

      Un abrazo, gracias por la aportación.

  1. Querida Belén,
    Cómo ye decía en otro foro, estoy totalmente de acuerdo, si contamos los papeleos, la endogamia universitaria y la poca ayuda a la investigación… pues eso. Que investiguen otros. Y eso en ciencia, en humanidades ni te cuento.
    Y además las líneas de investigación estas más constreñidas todavía a esa endogamia..
    Creo que la investigación se ahoga en un mar de burocracia y de cortedad de miras. O esa es mi percepción.

    1. Gracias María.
      Estoy totalmente de acuerdo. Los mismos mecanismos que se pusieron en marcha tratando de solucionar el problema, no han hecho más que agravalo (esa burocracia). Procedimentar y baremas es estupendo… pero cuando se convierte en el centro de tu actividad con investigador es síntoma inequívoco de que es necesario que alfo cambie. “Los de humanidades”, además… tenéis que estar constantemente justificando vuestra propia existencia, inaudito. Mucho ánimo y a seguir trabajando… tengo que terminar un paper, jajajajaja. Besos.

Leave a Reply to BELEN_GC Cancel reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s